miércoles, 29 de abril de 2015

Enseñale al niño a caminar, pero deja que sea él quien escoja el camino




La mayoría, pero si, las sociedades están conformadas por individuos que desde pequeños se les enseñó a pensar de una misma manera, educados para cumplir el mismo patrón, alcanzar un mismo fin sin importar el medio que se utilice, una misma meta, que no es otra que la forma de conseguir más de lo mismo. Uno tras otro va cumpliendo los objetivos que sus padres y la sociedad les enseñaron y que no son distintos a los que fueron inculcados a sus padres por la misma sociedad. No hay tiempo para pensar, para meditar, para buscar nuevas tendencias o soluciones al porque de las cosas, ser distinto está prohibido, es un pecado y como tal será rechazado, aislado y sometido a burlas y escarnio público. Así es como se asegura la continuidad de un sistema religioso, social y político-económico obsoleto condenado al fracaso y del cual se ven ya las primeras luces de lo que será su futuro desmoronamiento. Un sistema ancestral y continuo basado en la superioridad de una minoría sobre una mayoría mediante la esclavitud materialista inculcada por la influencia mediática.

           La sociedad crea seres fotocopia que tienen la misma ambición, un equivocado valor de la vida, la meta es un mejor estatus en una vida plástica, una cantidad desproporcionada de posesiones materiales, una competencia para demostrar que se está igual o mejor que los demás, creando una lucha desmedida para poseer un estatus social banal generándose sentimientos de envidia entre las personas. Es este mismo sistema social por el que seguimos optando quien nos ha dividido y hecho ajenos a nuestro mundo, y todo por la obsesiva ambición de unos pocos pero que se puede contrarrestar a mediano o largo plazo con una simple y económica acción que podemos tomar como padre o madre y como individuo social que somos; Deja ser a cada quien como quiera ser, inculca a tus hijos y demás niños valores sociales sanos de igualdad y aceptación, pero no solo con palabras sino con el ejemplo también, así refuerzas lo que les quieres enseñar, respeta las diferencias, acéptalas también, la burla o chalequeo no son un chiste ni son divertidos tampoco, es humillar y menospreciar a otros.

           Querer una buena vida no significa llenarse de una excesiva fortuna ni una cantidad desmedida de bienes materiales, es vivir en armonía con el medio que te rodea y quienes habitan en el, es sentirse satisfecho; así crearemos individuos mentalmente independientes, capaces de pensar por sí mismos y en sí mismos en pos del bien común, respetando y aceptando las diferencias generales que nos caracterizan. Así lograremos acabar con ese mal que nos ha dividido y enseñado a odiarnos entre nosotros matando el individualismo de cada quien y hacernos una fiel fotocopia el uno del otro...!!